Marta toca la puerta roja del cuadro.
—Nuestra casa está arriba, papá.
Tomás mira a Marta.
—Aquí cerca hay una casa —dice ella—. ¿Vamos a mirar?
—¿Ahora?
—Sí. Vamos juntos. Solo vamos a mirar.
Inés toma la mano del abuelo.
—Primero esperamos —dice—. Después vamos a entrar.
Tomás mira a Inés.
—¿Como en el ascensor?
—Sí. Y después salimos juntos.
—¿Me das la mano?
—Claro, abuelo. Mi mano está aquí.
Salen de la casa de Rosa. Caminan unos pasos juntos. La casa nueva está al lado.
Marta abre la puerta. Tomás mira desde fuera.
—Vamos despacio —dice Inés.
Entran juntos, de la mano.
Hay una mesa cerca de la ventana. Hay dos sillas. Por la ventana se ven barcos.
Tomás da tres pasos. Mira el suelo.
—No hay escaleras aquí —dice Marta.
—Ya veo.
Inés va hasta la ventana.
—¡Abuelo, mira el mar!
Tomás va con ella. Un barco pequeño pasa despacio.
—Me gusta —dice Inés.
Marta toca la mesa.
—Aquí hay lugar para tus colores, papá.
Tomás pone una mano sobre la mesa.
—¿Y para un papel grande?
—Para un papel muy grande —dice Inés.
Rosa habla desde su ventana.
—¡Tengo más pan! —dice Rosa—. ¿Van a comer?
Tomás empieza a sonreír.
—¿También hay té?
—¡Claro! ¡Y otra silla!
Inés mira al abuelo.
—¿Te gusta?
Tomás mira la ventana. Después mira a Marta.
—Me gusta. Vamos a vivir aquí.
Marta toma su mano.
—Juntos, papá.
Unos días después, la familia entra en la casa nueva. Hay cajas bajo la mesa. Hay cajas junto a la puerta.
Tomás mira una caja pequeña.
—¿Aquí está mi silla?
Inés empieza a sonreír.
—¡No, abuelo! Aquí están tus colores.
Marta entra con el cuadro grande.
—¿Dónde vamos a poner nuestra casa azul?
—Aquí —dice Tomás.
Los tres ponen el cuadro en la pared. Inés toca la puerta roja con un dedo.
—Aquí estamos nosotros.
Después saca su papel de la bolsa.
—Y aquí también.
Inés pone su papel junto al cuadro. Marta la ayuda.
En el papel hay una casa. Hay una casa azul. También hay un ascensor y tres personas.
—Tú, mi mamá y yo —dice Inés.
—¿Y esa ventana? —pregunta Tomás.
—Es la ventana de Rosa. Mira, Rosa tiene pan.
Rosa entra con pan y té. Mira el papel de Inés.
—¡Ese pan también es para mí!
Todos van a la mesa.
Tomás mira los dos cuadros.
—Estamos juntos en los dos.
—Vamos a pintar —dice Inés—. Vamos a pintar esta casa.
—Y mi ventana —dice Rosa.
—Me gusta nuestra casa —dice Tomás.
Inés sonríe.
—La familia está aquí.