Estoy junto al río, en Bilbao. Hay un puente y muchas casas. También hay una pista de fútbol. Aquí juegan los niños del barrio.
Me gusta el fútbol. Me gusta mirar el balón. También me gusta pasar el balón. Pero aquí no conozco a nadie.
Una niña corre detrás del balón. Corre a la derecha. Corre a la izquierda. Siempre quiere el balón.
—¡Aquí! ¡Aquí! —grita la niña.
El chico de la portería mira el balón.
—No, por aquí no —dice.
El balón entra en la portería.
—Por aquí no, amigo —repite el chico.
Sonrío un poco.
Junto a la pista hay una mujer. Tiene un paraguas rojo, muy grande. Hay lluvia sobre el río. También hay lluvia sobre mis zapatos.
La mujer me mira.
—Hola. Soy Ana. ¿Quieres mirar desde aquí?
—Sí.
Me pongo bajo el paraguas. Aquí no hay lluvia. El paraguas parece una casa roja.
—¿Cómo te llamas? —pregunta Ana.
—Inés.
—La niña es Vera —dice Ana.
Vera corre otra vez.
—Y él es Nico.
Nico tiene el balón entre las manos.
—Vamos a jugar bien, amigo —dice Nico.
—¿Habla con el balón? —pregunto.
—Sí. Habla mucho con él.
Miro a Nico. Nico mira el balón muy serio.
—¿Te gusta el fútbol? —pregunta Ana.
—Sí. Me gusta el fútbol.
—¿Quieres jugar?
Miro mis zapatos. Hay agua junto a ellos.
—No sé.
—Puedes mirar aquí, conmigo.
—Sí. Quiero mirar un poco.
Vera corre hacia Nico. Nico le pasa el balón.
—¡Vamos, equipo! —dice Vera.
—¿Es tu equipo? —pregunto a Ana.
—Sí. Jugamos partidos, pero nunca ganamos.
Vera nos mira desde la pista.
—¡Pero vamos a ganar! —dice.
—Primero vamos a pasar el balón —dice Ana.
Vera sonríe y corre. Hay mucho espacio junto a ella. Me gusta ese espacio. El balón puede ir por allí.
Quiero decir algo. Pero no conozco a Vera. Hablar con ella no es fácil.
El balón pasa junto a Nico. Va por la pista y viene hacia el río. Se para junto a mi zapato.
Vera viene detrás.
Miro el balón. Miro a Vera. Pongo el pie junto al balón.
—Aquí tienes —digo.
El balón va a los pies de Vera.
Vera abre mucho los ojos.
—¡Qué bien! ¡Ana, mira!
Ana sonríe bajo el paraguas rojo.
—Sí, Vera. Aquí hay otra niña para el equipo.
Siento calor en la cara.
—¿Quieres jugar? —pregunta Ana.
—Sí. Quiero jugar un poco.
—Ven. Vamos a pasar el balón.
Entro en la pista. Me quedo junto a la línea. El río está detrás de mí. Ana está cerca, con su paraguas.
Nico levanta una mano.
—Hola, Inés.
Vera pone el pie sobre el balón.
Voy a jugar. Voy a jugar con ellos.
—¡Inés! —grita Vera.
El balón viene hacia mí.