Es jueves. La luz entra por las grandes ventanas. El Mercado Central tiene muchos colores.
Pablo pone el pescado en una línea.
—Uno, dos, tres. Hoy no falta pescado.
Sol está junto a la mesa vacía. Mira a Pablo.
Pablo va al puesto de Rosa.
—Quiero encontrar el paño, el pan y la cuchara.
—¿El pescado también? —pregunta Rosa.
—Bueno… el pescado no. Es mi primera semana aquí. Mañana es viernes. Quiero encontrar las cosas hoy.
Inés llega con pan en una mano.
—¿Y ahora qué? —pregunta.
—Tengo un plan —dice Pablo.
Rosa deja una naranja sobre la mesa.
—Te escuchamos.
—Rosa, tú miras las cajas.
—Miro las cajas —repite Rosa.
—Inés, tú miras el pasillo.
—Miro el pasillo —dice Inés.
—Y yo miro a Sol.
Los tres miran al gato. Sol mira una pata.
—Parece fácil —dice Rosa.
Pablo vuelve a su puesto.
—Aquí estoy —dice al pescado—. Tú no te mueves.
Rosa mira las cajas. Inés mira el pasillo. Pablo mira a Sol.
Nadie habla.
Una mujer lleva una bolsa de naranjas valencianas. Una naranja cae al suelo.
Los tres miran la naranja.
—¡Una naranja! —dice Inés.
—Sí —dice Rosa—. Aquí hay muchas.
Inés ríe. Su risa llena el pasillo.
Pablo mira otra vez hacia Sol.
—¿Dónde está el gato?
Una cola naranja pasa detrás de las cajas.
—¡Aquí! —dice Pablo.
Pablo pone las manos en el suelo. Después pone las rodillas.
Va despacio hacia las cajas.
—Sol, estoy aquí.
El gato mira hacia él.
Pablo quiere seguir, pero no puede.
—¿Y ahora qué? —pregunta Inés.
Pablo mira al suelo.
—Mi delantal está debajo de mi rodilla.
Rosa se acerca.
—Puedes levantar la rodilla.
Pablo la levanta. Rosa tira un poco del delantal.
—¿Cuánto cuestan estas naranjas? —pregunta una mujer.
—Dos euros el kilo —responde Rosa—. Pablo, ahora puedes pasar.
Pablo pasa detrás de las cajas. Rosa vuelve a sus naranjas.
Debajo de la mesa hay una caja grande. Está abierta.
Sol está delante de la caja.
El gato hace «miau».
Pablo mira dentro.
—El paño rojo está aquí.
Sobre el paño hay una cuchara pequeña. Junto a la cuchara hay pan en trozos muy pequeños.
—Pan, paño, cuchara —dice Pablo.
—¿Y el pescado? —pregunta Inés.
Pablo mira debajo de la mesa.
—No hay pescado.
Sol se sienta delante de la caja.
Hace «miau» otra vez.
Algo pequeño se mueve detrás de él.
Pablo acerca la cara. Mira otra vez.
Una cabeza pequeña aparece sobre el paño. Después aparece otra.
—Rosa. Inés. Aquí.
Las dos mujeres se acercan a la mesa.
Dos gatos pequeños están sobre el paño rojo.
Uno duerme. El otro toca la cuchara.
Clin.
Sol entra en la caja. Los pequeños están junto a él.
—No es una mesa para comer —dice Inés.
—Es una cama —dice Rosa.
Pablo mira a Sol.
—Una cama para tres.
Hay dos gatos pequeños. ¿Y ahora qué?