Es martes. Hoy voy a mi trabajo por primera vez. En mi casa hay muchas bolsas y una silla. En la mesa están mis dos tazas.
Tomo agua. No tomo café. ¡Voy a trabajar en un café!
Miro la dirección en mi teléfono: cerca de Hospital General. También tengo la dirección en un papel.
Salgo de casa. La calle huele a pan caliente. Hay gente cerca del mercado.
Entro en el metro. Aquí también hay mucha gente. Miro el mapa y subo al tren.
El tren sale de la estación. Miro el nombre sobre la puerta.
La próxima estación es Balderas.
¿Balderas? Mi trabajo está cerca de Hospital General.
Miro el mapa otra vez. Miro mi papel. El nombre sobre la puerta no es Hospital General.
Una mujer está a mi lado.
—Buenos días —digo.
—Buenos días.
—Voy a mi trabajo. ¿Cómo llego a esta estación?
Le doy el papel. La mujer mira la dirección.
—Hospital General. Este tren no va allí.
—¿No?
—No. Bajas aquí, en Balderas.
El tren entra en la estación.
—¿Aquí? —pregunto.
—Sí, aquí. Necesitas el tren a Universidad.
—¿Dónde está?
La mujer baja conmigo. Me muestra unas escaleras.
—Por allí. Al otro lado está tu tren.
—¿El tren a Universidad?
—Sí. Hospital General está en esa dirección.
—Muchas gracias.
Camino despacio. Miro los nombres. Aquí dice «Universidad».
Subo al otro tren. Miro el mapa otra vez.
Ahora sí. Primero está Niños Héroes. Después está Hospital General.
El tren llega a Hospital General. Bajo del tren y salgo del metro. El café está cerca, junto a una tienda.
Una mujer abre la puerta.
—¿Sofía? Soy Ana. Buenos días.
—Buenos días. Soy Sofía.
Ana sonríe.
—Sí, tu nombre está aquí. Puedes entrar.
Dentro hay mesas pequeñas. Huele a café y a pan.
Ana toma una taza.
—Las tazas limpias van aquí —dice.
Pone la taza junto a otras tazas blancas.
Yo tomo otra taza.
—¿Aquí?
—Sí. Muy bien.
Ana me da una taza con café.
—Para la mesa de allí.
Miro dos mesas. Una está junto a la puerta.
Quiero preguntar. Abro la boca.
—¿La mesa de la puerta?
—Sí —dice Ana—. Esa mesa.
Llevo el café. Después limpio una mesa. En la mesa hay una taza. Tomo la taza.
—¿Dónde pongo esta taza? —pregunto.
—Aquí —dice Ana—. Junto a estas tazas.
Pongo la taza allí. Me gusta preguntar. Ahora entiendo más.
Después del trabajo, vuelvo al metro. Miro el mapa. Sé qué tren va a mi casa. Tomo el tren. Bajo en mi estación.
¡Llego sin ayuda!
Camino hasta mi edificio.
Hay un perro pequeño junto a la puerta cerrada. Es blanco. Me mira y mueve la cola.
—Hola, perro. ¿Vives aquí?
Abro la puerta. El perro entra conmigo.
Subo. El perro sube también.
Abro la puerta de mi casa.
El perro entra en mi casa. ¡Está en mi silla!