Después del desayuno, camino hacia mi puerta. Encuentro un asiento y me siento.
Una mujer mayor está sentada a mi lado. Está leyendo un libro en español.
Después de unos minutos, me pregunta:
—¿Hablas español?
No sé cómo responder exactamente.
—Un poco —digo—. Estoy aprendiendo.
Ella sonríe.
—Muy bien. ¿Cuánto tiempo llevas estudiando español?
Pienso durante unos segundos.
—No mucho. Conozco algunas palabras y frases, pero me cuesta entender cuando la gente habla muy rápido.
La mujer se llama Carmen. Es de Valencia, pero vive en Madrid desde hace veinte años.
—¿Te gusta vivir en España? —me pregunta.
—Sí, mucho. Me gusta la vida aquí. La gente sale mucho, hay muchos parques y me encanta la comida.
—¿Cuál es tu comida española favorita?
—Me gusta la tortilla de patatas.
Carmen se ríe.
—Buena respuesta. La tortilla es muy importante.
Le pregunto:
—¿Qué significa “llevar” en “llevo veinte años viviendo en Madrid”? Conozco “llevar” como “to carry”.
—Muy buena pregunta —dice Carmen—. “Llevar” tiene muchos significados.
Puedes decir “llevo una mochila”, pero también puedes usar “llevar” para hablar de tiempo.
Me da un ejemplo:
—Llevo veinte años viviendo en Madrid.
Eso significa:
“I have been living in Madrid for twenty years.”
Entonces intento crear mi propia frase:
—Llevo seis meses aprendiendo español.
—¡Exactamente! —dice Carmen.
Estoy contento porque he aprendido algo nuevo.
Después hablamos de idiomas.
Carmen habla español, valenciano y un poco de inglés.
—¿Por qué quieres aprender español? —pregunta.
—Porque vivo en España. Puedo usar inglés para muchas cosas, pero quiero poder hablar con la gente en español. También quiero entender conversaciones normales.
—Eso es muy importante —dice—. No tengas miedo de cometer errores.
Esta frase me gusta.
No tengas miedo de cometer errores.
Carmen continúa:
—Cuando aprendes un idioma, necesitas hablar. Puedes estudiar gramática durante años, pero si nunca hablas, es difícil mejorar.
Tiene razón.