Inés sale con el abuelo. Tomás lleva una bolsa con papel y colores.
—Vamos a buscar el cuadro —dice Inés.
—Sí. Vamos a casa de Rosa. Está abajo.
Caminan despacio por Cerro Alegre. La calle baja entre casas.
Tomás mira sus pies. Inés mira las puertas.
—Una puerta verde. Una puerta azul. ¡Otra puerta roja!
—Aquí hay muchos colores —dice Tomás.
El abuelo para. Le duelen las piernas.
—¿Vamos a descansar? —pregunta Inés.
—Sí. Mis piernas quieren una silla.
Hay un banco junto a una pared baja. Se sientan. Están lejos de los autos.
Desde el banco ven casas, barcos y agua azul.
Inés pone el papel sobre sus piernas.
—¿Vamos a pintar aquí?
—Claro. Mira esa casa. Primero, un cuadrado azul.
Inés toma el color azul. Hace un cuadrado grande.
—¿Así?
—Sí. Ahora, arriba, un techo rojo.
Inés mira el papel.
—Parece nuestra casa.
—Pero falta algo —dice Tomás.
—¡La puerta!
Inés toma otra vez el color rojo.
Pinta una puerta roja. Después pinta dos ventanas.
—Me gusta pintar contigo —dice Inés.
Tomás sonríe y mira la casa en el papel.
—¿Por qué necesitas el otro cuadro, abuelo?
—En ese cuadro estamos junto a la puerta. Tú, mamá y yo.
—Aquí también vamos a estar.
—Sí. Pero quiero mirar el otro cuadro también.
Inés mira el papel. Hay lugar junto a la puerta.
—Aquí vamos a estar nosotros —dice—. Después voy a pintar a la familia.
Guardan el papel y los colores en la bolsa. Caminan otra vez.
Pronto llegan al Ascensor El Peral.
Inés mira el ascensor. Es pequeño. Después mira abajo.
—¿Vamos a entrar ahí?
—Sí. El ascensor baja. Rosa está abajo.
—¿Y nuestra casa?
—Nuestra casa está arriba.
Inés no camina. Tiene las manos frías.
—Tengo miedo.
Tomás se queda junto a ella.
—Vamos despacio. Primero esperamos. Después entramos.
—¿Y después?
—La puerta se cierra. El ascensor baja.
—¿Y abajo?
—La puerta se abre. Salimos juntos.
Inés mira la mano del abuelo.
—¿Me das la mano?
—Claro. Mi mano está aquí.
Inés toma su mano, pero no entra.
—¿Tú tienes miedo, abuelo?
—Aquí no.
—¿Y en la casa nueva?
Tomás mira abajo. No dice nada.
Inés espera.
—Sí —dice él—. Tengo miedo.
—¿De una puerta nueva?
—De una casa sin mis cosas.
Inés mira la bolsa con su dibujo.
—Vamos a buscar tu cuadro.
—Sí —dice Tomás—. Juntos.
La puerta del ascensor se abre.
—Primero entramos —dice Inés.
Da un paso. Tomás entra con ella.
Inés mira el suelo. Después mira al abuelo.
—¿Y después?
—Bajamos juntos.
La puerta se cierra. Inés toma la mano del abuelo con fuerza.
—Estoy aquí —dice él.
La puerta está cerrada. El ascensor baja. Inés mira al abuelo.