Es sábado. Estoy junto al río, en Bilbao. Hay vecinos cerca de la pista. Hay niños con pan y tortilla. Hace frío. El suelo del puente está mojado. Pero la pista está seca.
Ana tiene su paraguas rojo. Hoy está cerrado.
Vera corre hacia mí.
—¡Inés! ¡Hoy vamos a jugar juntas!
Miro al otro equipo. Hay una niña muy alta. Hay un niño con zapatos verdes. Todos miran el balón.
Yo miro mis zapatos. De pronto, son muy pequeños. Yo también soy muy pequeña.
Ana viene a mi lado.
—Mira, Inés. Mira y escucha. Pasa el balón.
Miro a Vera. Ella levanta la mano.
—Aquí, Inés. Estoy aquí.
Nico está delante de la portería. Tiene el balón entre las manos.
—Hoy no vas a entrar —dice al balón.
Me gusta escuchar a Nico. Sonrío un poco.
Empieza el partido. Vera corre. El niño de zapatos verdes corre también. Tiene el balón.
Vera va detrás de él.
El niño mira la portería. Le da al balón con el pie. El balón pasa junto a Nico.
—¡Gol! —grita la niña alta.
Miro a Ana.
—Uno a cero —dice ella—. Vamos a seguir.
Nico busca el balón dentro de la portería. Lo pone delante de sus zapatos.
—Esta no es tu portería. Mira la otra.
Vera ya está junto a él.
—¡Pasa el balón!
Nico le pasa el balón. Vera corre hacia la otra portería. Corre mucho. No mira a los lados.
Yo estoy cerca de la línea. Hay mucho espacio delante de mí.
Abro la boca. Pero no digo nada.
Vera sigue con el balón. Hay dos niños delante de ella. No puede pasar.
Ana me mira desde fuera.
Yo miro el espacio. Después miro a Vera.
—Vera, aquí. Pásame el balón.
Vera me escucha. Levanta la cabeza.
El balón viene hacia mí. Lo paro con el pie.
Vera corre hacia el espacio.
—¡Mira! ¡Aquí, Inés!
Le paso el balón. Un niño va hacia ella.
—Vera, aquí —digo otra vez.
Ella me pasa el balón. Ahora estamos cerca de la portería.
Me gusta este juego. Me gusta mirar y pasar.
Vera corre un poco más. No hay nadie delante de ella.
Le paso el balón.
Vera mira la portería. Le da fuerte al balón.
El balón entra.
—¡Gol! —grita Vera.
Los vecinos levantan las manos. Yo sonrío.
—Uno a uno —dice Ana.
—¡Uno a uno! —repite Nico desde su portería.
Vera viene hacia mí.
—¡Muy bien, Inés!
Ana mira la hora.
—Queda poco tiempo. ¡Vamos, equipo!
El partido sigue. El niño de zapatos verdes tiene el balón. Mira la portería de Nico. Le da fuerte al balón.
El balón va muy rápido.
Nico abre los brazos. ¡Para el balón!
Después me mira.
—¡Inés! ¡Mira!
Nico me pasa el balón.
Hay poco tiempo. El balón viene hacia mí otra vez.